miércoles, 17 de noviembre de 2010

Luna de miel

En nuestro viaje de novios hicimos un pequeño circuito por Europa, visitando París, Bélgica, Holanda y un poquito de Alemania.

El viaje empezó en París, una ciudad que me impresionó por lo grande que era. Es una de las ciudades que hay que visitar por lo menos una vez, impresionante la Torre Eiffel, uno siempre se la imaginó grande, pero hasta que no la ves no te haces una idea del tamaño tan enorme que tiene.
Visitamos muchos lugares, entre ellos la catedral de Notre Dame, pequeñita a simple vista pero preciosa tanto por fuera como por dentro. Enorme era también la Plaza de la Concordia, tanto que a mí ni tan siquiera me parecía una plaza.

No pudo faltar la visita al segundo piso de la Torre Eiffel desde donde hay unas vistas impresionantes de la ciudad y la parada que hicimos en Montmartre (cariño, ¿te acuerdas que retratos tan bonitos nos hicieron en la plaza de los pintores? jajajaja, ggrgrgrgrgrg!!!!).
Por la noche aprovechamos nuestra estancia en París para acudir al espectáculo del Moulin Rouge, fue simplemente impresionante y recomendable al 100% a pesar de su precio, vale la pena.


París - Torre Eiffel, 325 mts.


El tercer día en París decidimos ir a visitar el Palacio de Versalles, residencia de verano de los Reyes de Francia. El palacio era toda una demostración de lujo y ostentación, vivían a cuerpo de rey mientras el pueblo pasaba mil penurias.

Pudimos visitar también el Museo del Louvre, aunque estuvimos viendo las obras más significativas porque aquello es inmenso y agotador. Vimos la Gioconda rodeados de tropecientosmil chinos, toda una experiencia.


Vistas de parte de los jardines del palacio


Nuestra siguente parada la hicimos en Brujas, una ciudad preciosa que ha conservado su aspecto medieval y que sin duda merece la pena visitar, la pena es que sólo estuviésemos en ella una mañana. Es acogedora y como de cuento, está llena de canales con cisnes.

Foto típica en Brujas

Ya por la tarde visitamos la ciudad de Gante, muy parecida a Brujas en cuanto a su aspecto medieval.


Foto junto al Manneken Pis en Bruselas


Otra de nuestras paradas fue en Bruselas, una ciudad que me sorprendió porque no la imaginaba tan grande. Nos quedamos con ganas de poder estar allí más días, pero por lo menos nos dió tiempo de conocer los lugares más importantes, como la Grand Place, el Atomium, el Manneken Pis, etc. Aprovechamos también para comprar unas cuantas cajas de chocolates belgas...mmmmm.

Continuamos nuestro viaje hacia Holanda donde visitamos La Haya y su parque de miniaturas (Madurodam) y Amsterdam, con sus particulares canales y su conocido Barrio Rojo en el que pudimos deleitarnos oliendo a romero del bueno y viendo a las mujeres de vida alegre, jejeje.

Una de las visitas más interesantes que hicimos en Holanda fue a unos pueblecitos de pescadores que se llamaban Volendam, Marken y Zaanse Schans
, eran preciosos, de cuento. Creo que fue una de las cosas que más me gustó de todo el viaje. Típicas casitas de madera con tejado a dos aguas y con mucha pendiente, todas pintadas en color verde o negro, con sus jardines y sus canales de agua. Estaba todo muy verde, nos encantó.


Foto en Zaanse Schans

Precisamente en este pueblecito pudimos hacer una foto a los típicos molinos que existían antiguamente en Holanda.

Continuamos nuestro viaje dirección Alemania, hicimos una pequeña visita a la ciudad de Colonia, donde pudimos conocer la catedral. Después hicimos un pequeño crucero por el Rhin en el que vimos algunos de los castillos más famosos que están a orillas del río Rhin. Comimos en el barco y desde ahí mismo pudimos ver la "roca Loreley", desde donde supuestamente según cuenta la leyenda cantaba una chica que encantaba a los navegantes del río y los llevaba a la perdición (vamos, lo mismo que hacían las sirenas en el mar, jejeje).

Después del crucero nos dirijimos a Frankfurt, ciudad moderna en la que destacan los rascacielos. Fue nuestra última visita y el fin de nuestro viaje!!!

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